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CENTRO DE INTERPRETACIÓN
"SEGURA, TERRITORIO DE FRONTERA"
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Patio de Armas
Gracias a las descripciones minuciosas contenidos en los Libros de
Visitas de la Orden de Santiago conocemos como eran las instalaciones
del castillo a finales de la Edad Media. Esta información ha
servido para recrear e interpretar el lugar, no para reproducirlo con
exactitud.
Sabemos, entre otras cosas, que le Patio de Armas albergaba bastantes
dependencias de uso a modo de soportales, muchas veces con entresuelo,
colgadizos fabricados en cal y canto, madera y teja. Los tejados de
estas construcciones apuntaban hacia el aljibe, situado en el centro de
la fortaleza, donde se recogía el agua de lluvia. Así por
ejemplo encontraríamos, a mano derecha de la entrada, una sala
portal grande, donde se guardaban escudos y lanzas de mano. Se describe
una tahona y un horno en activo, donde se molía trigo y se hacia
pan: “Está en dicho portal una muela de moler e una tinaja
de coger agua del aljibe e una grande hacina de lenna”. En otra
dependencia “había dos tinajas con harina cubierta de teja
e madera e su puerta buena y su con candado”. Se hace referencia
a una fragua, destrozada en el momento de la visita.
Lo que llamamos Adarve, el pasillo elevado que da la vuelta al patio y
donde se hacia la vigilancia, estaba todo cubierto con madera y
teja a dos aguas y en cada torre existían cámaras, una de
ellas para “dormir velas”, y todas construidas de cal y
canto. Lo que no faltaba eran pilas de leña por todas partes
para combatir los fríos del invierno y para poner en
funcionamiento cocinas, hornos, braseros, fragua, etc...
Aquí el visitante podrá ver lo talleres donde se
realizaban los trabajos necesarios para el mantenimiento del castillo y
la guarnición.
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