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RUTA 5
RÍO MADERA - CABEZA GORDA
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Por la situación estratégica que posee esta aldea
en nuestro municipio y en el corazón de la Sierra de Segura,
iniciamos esta ruta en Río
Madera.
Partimos, pues, en dirección La Toba. Nada
más empezar nos recibe una hermosa avenida de
álamos, cuyas hojas, en otoño, tapizan el asfalto
de oro viejo. En verano, el recorrido queda totalmente en
umbría. En invierno, hielo y escarcha. Al salir de este
corredor, dos curvas más allá, sobresale El
Peñón que cobija a la aldea que lleva su nombre y
que está abrazada por el curso del río. Lugar
rocoso, tranquilo y apacible con su manzano achatado en el centro de la
huerta.
Hemos dejado atrás, a la derecha, el Cortijo de La Tejera.
Carretera a bajo, tras cruzar un pequeño puente, se extiende
el ZALO de la Morringa,
que tomó nombre del que fuera propietario del cortijo que se
levanta entre el río y la huerta. Desde el mismo campamento
sale una pista que cruza, por una vaguada, el río Madera y
asciende por el carril de la Umbría, a contracorriente del Arroyo de las Tres Aguas
y del Prado de los
Fresnos, a los pies de Peñarrubia,
que nos lleva hasta la cortijada de Los
Carrascos. Siguiendo la pista, llegamos al collado de Prado Puerco, en la
misma cuerda que hace de linde con el término de
Santiago-Pontones.
Bajando, el viajero se encontrará con las aldeas de Prado Maguillo y Los Anchos
(Santiago-Pontones). Seguimos carretera abajo. Desde una curva arranca
el camino que lleva, en 200 metros de recorrido, a Arroyo Maguillo. Un
poco más abajo, a la izquierda, unas casas que pertenecen a
la misma aldea. Y de frente, antes de cruzar el puente, el Camping de
Garrotegordo, lugar sereno a la sombra del Cerro de Mirandante.
Seguimos lentamente hasta Prados
de la Presa, situada a 1.100 metros de altitud, aldea
donde quedan restos de una escuela unitaria que nos indica que estos
lugares estuvieron habitados por un gran número de familias.
Esto lo confirma un molino de harina, al otro lado del río,
denominado Molino de Prado de la Porra. Si el viajero cruza el puente
saldrá del término de Segura y seguirá
hasta enlazar con la Ruta 6, pero seguimos en Prados de la Presa, justo
en el momento antes de cruzar el puente, a la vera de unas casas en
ruinas.
Desde aquí nace una pista que conduce al Cortijo de la Umbría
y al de Los Regajos,
que mira derecho hacia la garganta que abre el Arroyo de Los Anchos
entre la Cuerda de la Mina y la Loma del Canto. Más arriba
de los Regajos, el Cortijo
de Toribio y, desde allí, al Cortijo de la Umbría
de Cabeza Gorda, a 1.347 metros sobre el nivel del mar, y
donde residen algunos vecinos durante la época estival.
Aquí el viajero puede disfrutar de aguas transparentes, sin
contaminar, parajes de regreso a un tiempo donde no existía
el ruido, sino el rumor del humo de los hogares, las voces del ganado y
el viento entre las encinas.
Rodeando el Morro de
Cabeza Gorda (1.547 m) y tomando un cruce a la derecha
podemos atravesar, por la Fuente
el Chorro, el término de Hornos, para buscar
guíscanos si es la época. Después de
este cruce volvemos a nuestro término y entramos en la aldea
de Cabeza
Gorda, a 1.400 metros de altitud, que forma parte del
monte que lleva su nombre y hace cuerpo con Arrancapechos hasta
llegar, tocando las nubes, al Cerro
de la Misa, en término de Santiago-Pontones.
En Cabeza Gorda
nos recibe la fuente y algunos cerezos de gran envergadura.
Espléndido balcón abierto a un panorama
sobrecogedor. En esta aldea pasan el verano los antiguos pobladores,
cuidando de sus huertas como antaño, y recogiendo productos
“tocados por la mano de los dioses”, por su
cercanía con el cielo. También los turistas que
vienen a descansar en los alojamientos rurales.
No
hace mucho tiempo, los niños que vivían
aquí con sus familias durante todo el año, iban
andando todos los días hasta la carretera (A-317), donde un
autobús los recogía para llevarlos a la escuela
de Hornos, excepto cuando la nieve juntaba cielo y tierra y
tenían que quedarse en el cortijo, junto al fuego, ayudando
en las tareas y escuchando los relatos del abuelo.
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