El vía crucis
viviente, interpretado de forma totalmente amateur por habitantes de la
población, es ya toda una tradición en la Semana
Santa de Segura de la Sierra. Esta costumbre la iniciaron los
jóvenes del pueblo allá por el año
1982-83, y desde entonces ha sido interpretada
periódicamente, si el tiempo o la coyuntura del momento
lo permitía, por varias generaciones de jóvenes,
y no tan jóvenes, segureños.
Es una interpretación humilde, sin grandes medios, y con el
principal atractivo de desarrollarse por localizaciones de todo el
pueblo, lo cual une la vistosidad del evento a los maravillosos
enclaves que conforman Segura de la Sierra.
VÍA CRUCIS
Es recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús
sufrió por salvarnos del pecado. Te animarás a
cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con
frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta su muerte
en la Cruz.
1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los
mismos que le habían aclamado antes. Y el Calla...
Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente....
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el
Silencio cuando alguien me haga sufrir.
Yo lo merezco. ¡Ayúdame!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis
pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de
mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida
y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ,
BAJO EL PESO DE LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a
levantarme en mis caídas diarias, cuando después
de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos
cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino
hacia Ti!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Haz señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los
momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su
cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el
último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A
LLEVAR LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido
al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular.
¿Cuál es la mía y cómo la
llevo a cabo?.
Pero hay algo, Señor, que es misión
mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás,
la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de
mi misión de Cirineo?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL
ROSTRO DE JESÚS
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Es la valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan.
Yo, Segor, te abandono cuando me dejo llevar por el “que
dirán”, des respeto humano, cuando no me atrevo a
defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar
una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en
tantas otras ocasiones.
¡Ayúdame a no dejarme llevar por le respeto
humano, por el “que dirán”!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO
DE LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Caes, Señor, por segunda vez. El Vía Crucis nos
señala tres caídas en tu caminar hacia le
Calvario. Tal vez fueron más.
Caes delante de todos... ¿Cuando aprenderé yo a
no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una
equivocación?, ¿Cuándo
aprenderé que también eso se puede convertir en
ofrenda?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
8ª ESTACION: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE
JERUSALÉN
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis
lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones.
Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido,
de egoísmo de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus
innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan,
Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Tercera caída. Más cerca de la Cruz.
Más agotado, más falto de fuerzas. caes
desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que
me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz
que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a
Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces,
cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la
pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el
recuerdo de mis separaciones que me desgarraron, uniéndome a
tu pasión y esforzándome en consolar a los que
sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y
así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no
consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas
también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz para salvarme. Te
adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del
costado... ¡Gracias, señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con
amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación,
ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la
salvación de mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos
momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado.
Más te pido: que hoy siempre me tengas cerca de Ti y te
compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes,
Madre mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE
JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu cruz
redimiste al mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la
Resurrección. Enséñame a ver lo que
pasa, lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa
luz ilumine todos mis actos. Así sea
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
ORACIÓN FINAL
Te suplico, Señor, que me condenas, por
intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite
tu Pasión, quede grabado en mí con marca de
actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí
y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me
acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a
tu Bondad. Amén.
Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando
la cruz de mi sufrimiento; compáñame como
acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del
Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con
amor y esperanza para que mi dolor redentor que en las manos de Dios se
convierta en un gran bien para la salvación de las almas.
Amén.